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PLANTAS QUE TE CUIDAN

Un reciente estudio científico concluye que las plantas de interior podrían ser una buena solución para reducir los componentes contaminantes que invaden el aire que respiramos, tanto en los lugares de trabajo como en casa. Para realizar la investigación utilizaron potus.

Las consecuencias de respirar aire que no está en óptimas condiciones -como sucede cada vez más en las grandes ciudades- podría tener una solución casera y más al alcance de la mano de lo que se piensa: las macetas y plantas comunes para interior.

El ozono es el principal componente del esmog o aire contaminado. Se trata de una sustancia altamente reactiva, un gas incoloro (aunque en grandes concentraciones puede tornarse azulado) que, si se respira en gran cantidad, es muy tóxico y puede causar la muerte. Aunque la contaminación por ozono está asociada más bien al aire del exterior, se trata de un gas que también se filtra en los ambientes interiores, como las oficinas e incluso el propio hogar.

Es que algo que no se conoce mucho es que el ozono puede ser liberado sencillamente por las máquinas fotocopiadoras, las impresoras láser, las luces ultravioletas y, por paradójico que sea, incluso algunos sistemas de purificación de aire. A la cabeza de la extensa lista de los efectos tóxicos que el ozono puede provocar en los seres humanos, figuran el edema pulmonar (acumulación anormal de líquidos), hemorragias e inflamación de las vías respiratorias, y la reducción de la función pulmonar.

Debido a que la gente que vive en los países industrializados pasa entre el 80% y el 90% de su tiempo en espacios cerrados, la contaminación del aire interior está clasificada como uno de los riesgos para la salud pública más grandes del mundo.

El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo estimó en 1998 que más de dos millones de personas mueren cada año debido a la presencia de tóxicos del aire en interiores, mientras que otros estudios estiman que las muertes relacionadas con la mala calidad del aire en interiores es, a nivel mundial, 14 veces mayor en comparación con las causadas, directa e indirectamente, por la contaminación del aire exterior.

A su vez, las consecuencias económicas de la contaminación del aire interior tampoco pueden ser ignoradas. Por ejemplo, un estudio australiano estima que el costo del aire interior saludable en ese país supera los 12 mil millones de dólares anuales, medidos en pérdidas de productividad de los trabajadores, los altos costos médicos, y un aumento de los ausentismos laborales. Dado que este tipo de contaminación en todo el mundo plantea problemas nuevos, hace falta implementar métodos rentables y fáciles de aplicar, a fin de eliminar o reducir las concentraciones de ozono. Una alternativa podría ser la activación de filtros de carbón vegetal para reducir los contaminantes del aire, pero el problema radica en que sus costos de instalación y mantenimiento pueden ser altos. Por eso, los investigadores se ven obligados a seguir buscando otras formas de mejorar la calidad del aire interior y, con eso, la salud de las personas. Las plantas podrían ser una buena solución.


Resultados a la vista

Un equipo de investigadores de la Universidad Estatal de Pensilvania, EEUU, dio a conocer un nuevo estudio acerca de los efectos que tienen tres plantas domésticas comunes sobre los niveles de ozono en interiores. Los resultados del trabajo fueron publicados en un número reciente de la revista HortTechnology, perteneciente a la Sociedad Americana de Ciencias Hortícolas.

Los científicos eligieron la planta serpiente, la planta araña y el potus para el experimento. La elección se debió a la popularidad de las plantas (principalmente debido a su bajo costo, bajo mantenimiento, y el rico follaje que presentan) y su capacidad para reducir otros contaminantes del aire, según reza la publicación. Las plantas fueron estudiadas para determinar qué tan eficaces son a la hora de reducir las concentraciones de ozono en un ambiente interior simulado.

Para acondicionar el lugar, los investigadores instalaron cámaras en un invernadero equipado con un sistema de suministro de filtración de aire con carbón, a través del cual las concentraciones de ozono pueden medirse y regularse. El ozono se inyectó en las cámaras, y las cámaras fueron revisadas cada 5 a 6 minutos.

Los datos obtenidos revelaron que las tasas de merma o reducción del ozono fueron más altas en las cámaras que contenían plantas que en las que no, aunque no hubo diferencias en la eficacia de cada una de las tres especies elegidas.

Debido a que la contaminación del aire afecta en gran medida a los países en desarrollo, el uso de plantas como un método de mitigación podría servir como un instrumento rentable, donde la tecnología de mitigación de la contaminación resulta muy cara y, por lo tanto, no es una solución económicamente viable.

Fuente:
Hoy en la Noticia